miércoles, 21 de septiembre de 2016

Ser invisible

Ser invisible.

Esto no es un mensaje de ánimo para miles de chicas ni es un intento de lograr nada. Es un desahogo, un grito de rabia.

Ser invisible no quiere decir que nadie te vea, quiere decir que nadie que tú quieras que te vea, te ve. Bueno, vale, tampoco los demás.

Ser invisible es estar en una discoteca con tus amigas y que nadie del sexo opuesto, absolutamente nadie, se fije en tu presencia.

Ser invisible es que todas tus amigas estén hablando/tonteando con alguien y tú estés mirando al infinito y con ganas de irte a casa llorando.

Ser invisible es pensar que hay un chico que te mira diferente, que se te acerca, que parece interesado en ti, pero que al final siempre resulta estar detrás de tu amiga.

Ser invisible es que la gente sólo te tenga en cuenta para hacer bromas.

Ser invisible es haber tenido una historia con un chico y que de pronto desaparezca de tu vida para siempre sin volver a decir absolutamente nada.

Ser invisible es que te pase esto último con todos los chicos que has conocido en los últimos 3 años.

Ser invisible es que nadie te pregunte tu qué tal en ciertos temas porque, al tratarse de una persona alegre, parezca que nunca puedas estar mal.

Ser invisible es esperar detalles de los demás y nunca tenerlos.

Ser invisible es pasar por la vida de la gente para divertirles y escuchar siempre su historia, pero sin ser invitada nunca a contar la tuya.

Ser invisible es no tener a nadie para el cual seas su mayor prioridad.

Qué le vamos a hacer, ¿no?

La vida es dura.


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Mienten

Se me cae
Se me cae el alma
Se me cae el alma a los pies
Cada día
Cada tarde
Cada madrugada
Cada vez que enciendo el teléfono
Cada vez que enciendo la televisión
Cada vez que abro un periódico
Cuando veo las bombas
Cuando oigo los gritos
Cuando siento la muerte
Cuando huelo el miedo
Porque es inhumano
Porque es injusto
Porque hay solución
Porque yo no la tengo
Porque ellos la tienen
Porque les da igual
Y tienen que huir
Y tienen que correr
Y se tienen que guarecer
Y no les dejan
Y yo sólo puedo rezar por ellos a un Dios en el que no creo
Y lloro
Y no sirve de nada
Espero
Espero
La esperanza
La esperanza es lo último que se pierde
Dicen
Dicen que la guerra no es verdad
Dicen que dejan su hogar sin motivo
Dicen que ellos hacen lo que pueden
Mienten
Mienten
Mienten

lunes, 8 de junio de 2015

Respecto a mi entrada anterior


Querida Susana, de nuevo te diste la hostia, pero esta vez no fue por culpa tuya. La culpa fue de él y solamente de él. Confiaste en una persona que un día te lo dio todo y al día siguiente te lo quitó de golpe. No merece nada, ni tu pensamiento, ni tu compasión, ni siquiera tu odio.
Eligió el camino de la deslealtad y te apuñaló cuando menos podías esperarlo y, lo que es peor, no tuvo el valor de enfrentarse a ti ni de hacer las cosas bien.

Mi consejo es: sigue adelante, como siempre lo has hecho. Esto fue hace 6 meses y la yo del presente te dice:

Ya estoy bien. No voy a negar que haya sido duro, porque lo ha sido, pero de nuevo me he demostrado a mí misma que puedo seguir adelante. Ahora vivo una época de desmotivación general, pero trato de resurgir. Y no lo necesito. No necesito lo que estaba dispuesta a hacer por algo que creía que era amor. Dejé todo por él y estaba dispuesta a no ser feliz con el resto de los aspectos de mi vida con tal de estar junto a él. Me equivoqué y por eso hoy doy en parte las gracias a quien sea por haber pasado por esto. Porque de nuevo veo cuando antes yo misma me había tapado los ojos.

En mi entrada anterior me daba las gracias a mí misma por haber sido paciente y por haber creído en mí misma cuando me decía que había alguien para mí. Pues bien, no podría estar en mayor desacuerdo conmigo. La única persona que has tenido, tienes y vas a tener es a ti misma. No puedes pasar la vida esperando encontrar al señor Darcy tras cada esquina. Eso no quiere decir que ahora odie al sexo masculino, de hecho, sigo creyendo en el amor. Me quedo con eso, que a pesar del dolor que he sufrido en su nombre, sigo creyendo que es posible. Habrá que disfrutar hasta que llegue.

Quiérete y quiere. El destino te ha dado otra oportunidad: la de conseguir lo que quieres de ti misma sin dejarte de lado.

Y cada día que pasa me veo buscando agujas en pajares y conteniendo la respiración cada vez que veo un reflejo. Tal vez el próximo reflejo sea el bueno.

Recuerdo que las últimas palabras que te dije fueron: (a parte de "vete a la mierda")
"Por ti he dejado todo dos veces: una para poder estar contigo y otra para poder estar sin ti." Ahora, lo que te diría es: "Fuiste capaz de dejarme que dejara todo por ti dos veces, una para estar contigo y otra para poder estar sin ti, si fuiste capaz de eso y ni siquiera has tenido la necesidad de saber de mí después de esta conversación quiero darte las gracias por haberme hecho daño y por haberme dejado tirada, estoy mejor de lo que nunca hubiera estado contigo."

¡Ay! Qué a gusto. Sólo quiero pedir perdón a aquellas personas a las que dejé tiradas por su culpa y con las que no lo hice bien. Fui egoísta en el momento, pero espero algún día poder subsanarlo de alguna manera.

Queridos amigos que no me leéis, querida yo del futuro: quiérete y quiere, y no tengas miedo.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Carta al pasado

Hace años, bueno, tampoco es necesario irse tan atrás. En realidad hace prácticamente medio año, mi mayor preocupación era entrar en la red social de turno y descubrir una notificación de una persona del sexo opuesto que se hubiera interesado por mí.
Me parece tan sumamente ridículo en este mismo momento.
Ahora, ahora mismo, en este momento, cuando mi mayor preocupación es saber que él está bien, que él es feliz, que mañana le voy a querer aún más que hoy.
Lamentablemente y, pese a que me "dedique" a las palabras, soy incapaz de expresar con una sola lo suficientemente justa lo que siento por esa persona.
Lo único que puedo hacer en este momento y lo cual me emociona por dentro es felicitar a mi "yo del pasado" y darle las gracias.

Me felicito porque creí que había alguien para mí y nunca me di por vencida.
Me felicito porque, pese a que sufrí por imbéciles que no lo merecían, seguí creyendo que algún día aparecería alguien que me completara.
Me doy las gracias por haber sido como fui, porque sino ahora mismo no sería lo que soy ni disfrutaría tanto de lo que tengo.
Me doy las gracias porque tal vez fui la única que creyó en mí misma.

Me alegra encontrarme ahora con mi yo del pasado y darme cuenta de que era lo que soy, pero ahora soy lo que quiero ser, y no lo que querría ser.

Gracias, de corazón.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Lo que pasa con mi blog es que no veis todo lo que escribo, lo más importante de mí, lo que más dice acerca de cómo me siento está en "Borradores". De esos días que no llevas ni orden ni conciencia a la hora de escribir, que pones frases aleatorias y gritas como puedes a través de las palabras.
¿Que por qué no las publico? Porque bastante triste es a veces la vida como para encima hacerlo público.
Además, que en resumidas cuentas, lo que pongo en esas entradas es lo mismo que pongo en otras, pero sin el factor "kaos".
Que a veces parezco una orquesta, y ¿por qué? ¿por qué paso de la euforia a la depresión absoluta? Porque no tengo remedio, porque siempre me fijo en lo imposible, porque no puedo tener lo que quiero y porque en cuanto tengo un mínimo porcentaje de ello me vengo arriba.
Estaba a punto de escribir "se acabó", no puedo más, a la mierda las comeduras de tarro, a la mierda los complejos, a la mierda todo... pero ¿para qué lo voy a decir? Sólo me estaría mintiendo a mí misma, lo voy a seguir haciendo, me voy a seguir engañando, me voy a seguir haciendo daño, me voy a seguir callando cada uno de los sentimientos que no sirvan para nada, me voy a seguir frustrando y voy a seguir queriendo cosas que jamás podré tener.
¿Y qué? ¿acaso os vais a compadecer de mí? Pues no lo hagáis porque mis problemas son una mierda, pero cada uno tendréis los vuestros.
Que si, que son preocupaciones de occidente, que hay millones de personas con miles de problemas peores que los míos, lo sé, lo comparto y ante cualquiera de esas personas cerraré la puta boca. Pero eso no quiere decir que no tenga derecho a sentirme mal por las cosas que me afectan a mí.
En fin, ya se me pasará lo que sea que me está pasando últimamente, supongo que en cuanto encuentre algo más difícil todavía, se me olvidará esto. Eso sí, tengo claro que daño me haré igualmente.
¿Romanticismo? Lo peor es que sigo creyendo en ello, me sigue entusiasmando que yo pueda protagonizar algún día una de esas historias. Me retroalimento en mi desgracia, soy así.
Me alejaré, o no, no sé, yo que sé. Hoy te quiero y no puedo, mañana quién sabe, quizás no te quiera y pueda o, peor, quizás te quiera más y pueda menos.
Que os vaya bien amigos

sábado, 19 de octubre de 2013


A mí una de las cosas que más rabia me dan en la vida es el sentirme estúpida. Me da impotencia, no puedo hacer nada. Cuando no llegas, no llegas. A veces basta con conocer a una persona que aparece nueva en tu vida para darte cuenta de que la imagen más o menos formada que tenías de ti mismo es toda una mentira.
Si ya había aspectos de ti mismo que despreciabas, el ego hacía un pequeño papel y te hacía creer que había otros que no estaban tan mal, que eras, por lo menos, simpático y gracioso. ¿Y qué pasa cuando te quitan también eso? Tu baza más fuerte, mejor, tu única baza desaparece y te sientes simple, simple y absurdo. Aquello que nunca quisiste ser, la palabra más fea que puede definir a una persona: simple.
Y la gente que aparece a tu alrededor sabe mucho, muchísimo, sientes como que eres la buena, la tonta, a la que todo el mundo acude, pero no para lo que tú quieres. No eres suficiente.
Pues bastante tenía ya con lo mío, pero SIEMPRE se pueden encontrar más fallos, eso que no se me olvide.
Sea por lo que sea nunca seré lo suficiente.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Eternamente

De nuevo aquí, como hace un par de post: la misma situación, distinta persona.
Está bien elegir, pero ¿siempre elegir a la persona equivocada?
Yo me rindo, pero mi corazón no: lucha por encontrarte, seas quien seas, estés donde estés. Pero poco a poco se rompe.
Sin duda un desengaño y una falsa ilusión nunca es tanto como una ruptura, pero necesito que mi ego gane la batalla a mi pecho, tengo que dejar de querer sin serlo, tengo que quererme.
No lo puedo evitar, sólo puedo escribir, y así, eternamente