miércoles, 21 de septiembre de 2016

Ser invisible

Ser invisible.

Esto no es un mensaje de ánimo para miles de chicas ni es un intento de lograr nada. Es un desahogo, un grito de rabia.

Ser invisible no quiere decir que nadie te vea, quiere decir que nadie que tú quieras que te vea, te ve. Bueno, vale, tampoco los demás.

Ser invisible es estar en una discoteca con tus amigas y que nadie del sexo opuesto, absolutamente nadie, se fije en tu presencia.

Ser invisible es que todas tus amigas estén hablando/tonteando con alguien y tú estés mirando al infinito y con ganas de irte a casa llorando.

Ser invisible es pensar que hay un chico que te mira diferente, que se te acerca, que parece interesado en ti, pero que al final siempre resulta estar detrás de tu amiga.

Ser invisible es que la gente sólo te tenga en cuenta para hacer bromas.

Ser invisible es haber tenido una historia con un chico y que de pronto desaparezca de tu vida para siempre sin volver a decir absolutamente nada.

Ser invisible es que te pase esto último con todos los chicos que has conocido en los últimos 3 años.

Ser invisible es que nadie te pregunte tu qué tal en ciertos temas porque, al tratarse de una persona alegre, parezca que nunca puedas estar mal.

Ser invisible es esperar detalles de los demás y nunca tenerlos.

Ser invisible es pasar por la vida de la gente para divertirles y escuchar siempre su historia, pero sin ser invitada nunca a contar la tuya.

Ser invisible es no tener a nadie para el cual seas su mayor prioridad.

Qué le vamos a hacer, ¿no?

La vida es dura.


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